Recuerdos de una Época
Eduardo Villar
Rallies

RALLY VASCO-NAVARRO

Nieve y hielo por sorpresa

Al Vasco Navarro, internacional y puntuable con máximo coeficiente, acudimos con el Seat 1430 Gpo.2 y Juan Mendizábal de copiloto, empujados por la inocencia del que no sabe muy bien dónde se mete. Porque si entrenando habíamos tomado notas en seco y de día, la realidad que nos encontramos fue bien distinta. El tiempo había empeorado y, desde las primeras pruebas de la noche, nos encontramos con los suelos cubiertos de nieve dura y algunos tramos de hielo. Sin asistencias, sin ruedas siquiera de agua y nula experiencia en ese tipo de superficies, prácticamente con "lo puesto", nos enfrentamos a un largo desafío: terminar. Porque tan difícil era mantenerse en carretera en los tramos de velocidad como en los recorridos de enlace, todo era igual, un permanente equilibrio para seguir adelante y continuar indemnes.

Y al final lo conseguimos, en el puesto 16, satisfactorio para los medios de que disponíamos y los coches que quedaron por delante. Incluso nos llevamos un trofeo: el primer Seat clasificado de los grupos 1 y 2; junto con una lección muy positiva: antes de participar en una prueba, hay que estar bien preparado para afrontarla.

Una auténtica tortura

Puede que aquel rally resultase divertido para los mejor conocedores del terreno y más acostumbrados a esas condiciones de suelo; y, por supuesto, para los que contaban con asistencias y ruedas apropiadas. Para nosotros no fue nada divertido, sino más bien un suplico al que nos sometimos voluntariamente por esa primitiva motivación que te empuja en todas las pruebas ante cualquier circunstancia adversa: el afán de terminar.

Recortes de prensa