Recuerdos de una Época
Eduardo Villar
Subidas

SUBIDA A ARNEDO

La prueba más subida... y bajada

El tramo de Arnedo era el más utilizado y versátil de las pruebas riojanas: la subida corta, también llamada de "las tres tetas"; la larga: la corta más el tramo siguiente en semidescenso; el mismo recorrido, pero en sentido contrario. Hasta llegó a hacerse, en una prueba local, un breve criterium de dos pruebas: Quel-Arnedo más la subida corta, un bucle que se repetía dos veces.

Fue tal la influencia de Arnedo, que sus carreteras se utilizaban hasta en tres ocasiones al año: una subida regional, otra local reservada a pilotos provinciales, y de pruebas de velocidad en los rallies, primero en el Rioja Alta y Baja y el San Mateo, más tarde en el unificado Criterium Rioja, puntuable para el campeonato de España, la prueba más relevante que llegó a organizar el Club.

Mi carrera perfecta

En Arnedo obtuve siempre buenos resultados. Incluso gané tres pruebas, una de ellas de carácter regional. Pero solo en una ocasión, y precisamente en Arnedo, en la prueba denominada "II Trofeo 9 Provincias", terminé con la satisfacción de haberlo hecho todo bien, exprimiendo las posibilidades del coche y rozando los límites del riesgo.

Las fotos que me llegaron después y la que se publicó en los medios me lo confirmaron. Por eso me atrevo a llamarla "mi carrera perfecta".

[1/13] Mi primera subida a Arnedo, con el Seat 1430 Gpo.2, apenas preparado. Los márgenes poblados de público, como siempre y debido a la gran expectación que las pruebas despertaban en la Villa.
[2/13] Algún participante tuvo la ocurrencia de cruzar los faros con cinta adhesiva y muchos lo imitamos. No conozco el motivo, si es que lo había. Supongo que llevados por el afán de que unos coches tan 'normales' tuvieran un aspecto más deportivo.
[3/13] Una de las muchas subidas en que participé con el Seat Sport Coupe Gpo.2. Un solitario espectador contempla la carrera en una zona poco espectacular.
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[4/13] Entrando en la última curva de la subida. El número 1 en los costados me acreditaba como vencedor de la edición anterior..
[5/13] Contrariamente a lo que pueda parecer, era en el tramo de bajada y llano, muy rápido, donde realmente se decidía la prueba.
[6/13] Con el Seat 1430 Gpo.5, en la salida del Trofeo 9 Provincias. De cronometrador y marcando los tiempo, Jesús Santamaría. Tomando las correspondientes notas, Alonso Asensio.
[7/13] Aprovechar las cunetas era un modo de limar décimas al crono. En las pruebas locales, el perfecto conocimiento del trazado suponía indudables ventajas.
[8/13] Iniciando la última curva de la carrera, con la rueda delantera ya levantada.
[9/13] De lleno en la misma curva, con un costado en el aire, la trazada más rápida que recuerdo en la que fue "mi carrera perfecta".
[10/13] Joaquín Repollés, presidente del Automóvil Club Circuito Guadalope de Alcañiz, me entraga el trofeo al 2º clasificado.
[11/13] Luis María Salas me impone la medalla como ganador por equipos. Detrás, a la izquierda, Rafael Cabezón leyendo los resultados.
[12/13] El equipo ganador, los tres representantes de la Escudería major clasificados. A mi izquierda Evaristo Sarabia, con el corderito que formaba parte del premio, y a su lado Carlos Arenzana.
[13/13] Los pilotos de los dos primeros equipos clasificados. De pie: Miguel Barrachina (Vizcaya); Evaristo Sarabia (Rioja); un servidor; Pedro Mari Román (Vizcaya). Agachados: Paco Gómez (Vizcaya), vencedor de la prueba, y Carlos Arenzana (Rioja).

El empuje de Cándido Sevilla

La importante industria del calzado de Arnedo se volcó desde el principio en el apoyo y patrocinio de las pruebas, reunida e impulsada por la gran afición de unos de sus miembros, el también piloto de la Escudería Cándido Sevilla, un hombre cordial y entusiasta al que recuerdo con especial afecto.

Podría decirse que toda la villa de Arnedo vivía el automovilismo como algo propio, algo que se reflejaba en la masiva afluencia de público en los márgenes de su recorrido.

Entre las muchas localidades riojanas que quedaron vinculadas a la historia del Automóvil Club, Arnedo ocupa, por méritos propios, un lugar preferente.

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